Buenos días, parroquianos y parroquianas
Hoy, y como excepción que rompe la regla (lamento comunicaros que eso de “la excepción que confirma la regla” se debe a una mala traducción) me he levantado … no sé… cómo podría decirlo… ¡hasta con ganas de trabajar!. Bueno, para no aburriros - que sé que es lo que suele pasar- no os contaré nada, simplemente agradecer la compañía, la sorpresa a terceros y las charlas no presenciales de este fín de semana
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¿Y un post sólo para esto? Básicamente si, pero también para comunicaros lo siguiente: lo de loco está bastante confirmado, pero tonto del todo no. Pensaba que lo mio eran manías, tonterías, excentricidades y, aceptemoslo, lo son.
Pero, y es un gran pero, el hecho de que alguien como yo que dejaba escapar el autobus si estaba en la acera de enfrente con tal de no acelerar se empiece a preparar para una maratón (¿no os lo había dicho? Uff, pues el como se ha llegado a esto es buenísimo…) tiene justificación científica. Os copypasteo el texto, pero os dejo también el enlace al original, en el que confirma que me estoy automedicando de la forma más sana
. Bueno, si no fuera por que las lesiones empiezan … Ahi va el texto.
“Durante años, se ha demostrado que caminar posee muchos beneficios. No sólo porque nuestro cuerpo necesite movimiento, sino porque nos ayudaría a sentirnos mejor con nosotros mismos, a sentirnos activos, jóvenes y fuertes.
No en vano, entre algunos de los beneficios claros que tiene caminar diariamente entre media hora / una hora, encontramos reducir los distintos dolores de espalda, de cabeza, o a mitigar las distintas tensiones musculares; a mejorar nuestro estado depresivo; a reducir las tensiones diarias, el estrés y la ansiedad; o a reducir la fatiga emocional, entre otras cuestiones más.
Sin embargo, hoy nos vamos a ocupar de un asunto que, lamentablemente, está de candente actualidad, más aún en la sociedad neurótica en la que vivimos, en el cual, caminar o dar un tranquilo y relajante paseo, nos ayudaría a poner en claro nuestras ideas.
Y es que, seguramente, en alguna que otra ocasión te has visto ensombrecido por un problema que, si bien no tiene por qué ser importante, te preocupa sobremanera de tal forma, que te impide disfrutar del momento, del día a día; y, sobre todo, de esas pequeñas cosas que nos brinda la Vida.
En este caso, y para ayudarnos a abrir nuestra mente, y a aclararnos, la mejor opción sería caminar durante unos minutos. De recordar en estos instantes es la frase de Shakespeare, cuando dijo que una vuelta o dos, caminaré para aplacar mi mente agitada.
Cuánta razón tenía, pues, en vez de ir a coger una caja de aspirinas, es mucho más recomendable salir a coger aire fresco y caminar, pues la rítmica acción de andar nos ayudará a solucionar nuestros problemas, al restaurar en nuestra mente un sentido de equilibrio que contrarresta los dañinos efectos del estrés acumulado.
Porque un paseo es sin duda alguna una parada algo más que refrescante, siendo un tiempo para nosotros mismos, para relajarnos y olvidar nuestros problemas.”
Christian Pérez
elblogsano
Si es que, y nunca mejor dicho, creo que estoy en el buen camino!!
P.S.: Ya va dos veces que anulo lo del sexo… ¡Quién me ha visto y quién me ve! ¡Con lo que yo he sido!
P.P.S.: Alex, te juro que estoy preparando el segundo asalto del crossblog fighting 