Bueno, ya vale de tonterías que no estudié filología para escribir telegramas ni SMS
Como habeis podido comprobar (si es que queda alguien que se pasa por estos lares) sigo desaparecido a la espera al menos de este sábado, primera prueba importante de las opos. En cuanto las pase (no he dicho aprobar, he dicho pasar, conste en acta) espero volver a retomar el blog, que se le echa en falta.
Me he pasado por aquí simplemente para exponer qué sensación tengo después de esta última semana hablando con compañeros que también se presentan a opos. Una vez más, os lo dejo de forma gráfica gracias a mi hermano universitario, aka el Niño Wii.
… ni de parranda. Y las borracheras las dejo para otros acompañados de otras . Prometo que vuelvo, pero entre oposiciones, jornadas y lios, tengo tiempo para casi todo lo que no me gusta y me queda poco tiempo para lo que me gusta.
Nos leemos!
P.S.: Isa, gracias por acordarte de mí aunque haga tanto que ni te saludo en tu blog !!
Ahora a ver si adivinais el motivo . Os dejo todo el espacio de debajo de los puntos suspensivos para hacer vuestras suposiciones. Eso sí, cada cierto tiempo miraré los comentarios, para ver cual censuro.
P.S. : Que de verdad, que tengo los pezones en carne viva .
P.P.S. : Con un poco de suerte, entre esta noche y mañana segunda dosis de bufón errante.
P.P.P.S.: Intento hacer las llamadas telefónicas pendientes esta noche. Lo sé, no tengo perdón de Dios. Y no es necesario dejar comentario al respecto
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[Actualización] Bueno, pues parece que las apuestas ya están sobre la mesa, a cual más original o rebuscada. Pero me gustaría dar la respuesta de forma gráfica, no sin antes avisar a los parroquianos. La imagen que os va a llevar a la respuesta es dura, muy dura. Es de aquellas durezas que sólo entran a la segunda mirada y de pronto piensas … “Dios, es la segunda vez que miro eso… me va a escocer!”. Así que si estais preparados, pinchad en el enlace y, sobre todo, pensad que os lo advertí…
Publicado dentro de “El bufón errante” el primer escrito. Para leerlo, simplemente pinchad en el titulo y a disfrutar/padecer. Un día de estos prometo investigar a ver si hay alguna forma más práctica de ordenarlo, pero de momento, creo que me hace el apaño .
Estaba yo pensando hace poco que mis días vuelven a ser maratonianos (ya ves, nadie diría que me he vuelto a jorobar la rodilla) y me doy cuenta de que me dejo muchas cosas por contar.
Por un lado, me gustan las verdades casi mentiras que estoy escribiendo, estas mini-historias que aún me sirven de desahogo. Pero la verdad es que cada vez necesito menos desahogos, y eso es bueno. A menor necesidad de desahogo, menos escribo. Pero la verdad es que este tiempo dándole al teclado me ha servido básicamente para una cosa; crearme una sana adicción a pensar, ordenar, escribir y editarme.
Y la verdad es que no quiero dejarlo, así que me temo que a falta de una obligación auto-impuesta, le sumo otra. La primera, seguir de terapia siempre que me haga falta, que la verdad es que merece la pena. Por otro lado, escribir por escribir, for art’s sake que dirían los ingleses.
Por eso he abierto la pestaña nueva, El bufón errante , donde simplemente iré novelizando todo aquello que me apetezca. Por poco que pueda, será una “novela” coherente. Por poco que pueda, será entretenido. Por poco que pueda, no ofenderé. Vale, alguna mentira tenía que decir, pero qué se le va a hacer, hay cosas que no cambian.
Digamos que, como Dickens, voy a intentar tomarme en serio el escribir, la constancia y la opinión de los lectores. Escribiré lo que quiera, pero si alguien quiere que lo cambie, pues que avise, que por eso dejo los comentarios abiertos. Y quien sabe, a lo tal vez de mayor me dedico a dar lecturas públicas de mi blog ( esperemos que para entonces no fallen mucho las conexiones… las neuronales )
Nos seguimos leyendo, tanto en serio como en broma.
¿Curiosidad? Mañana, cuando acabe las 12 horas reglamentarias de trabajo os doy más detalles. El espiritu de Dickens invade este espacio…. pero bueno, mañana más y mejor, lo prometo
Resumen por si no quieres leer todo el post y pasar rápidamente a comentar:
No tengo ganas ni de trabajar ni de estudiar para las venideras oposiciones.
Ahora, a decir lo mismo en 400 palabras
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Érase una vez, hace mucho tiempo… qué digo yo “una vez hace mucho”, sería más bien algo que se repite unas cuantas miles de veces al día desde tiempos tan inmemoriales que ni los primeros relojes digitales Casio se habían inventado.
Un hombre, y lo llamo hombre por no llamarlo colección de huesos, piel, músculos y grasa (en proporciones tal vez no muy bien repartidas) que vivía en la felicidad de la más absoluta y total soledad, sólo rodeado de su gato, su familia más cercana hasta el tercer grado de proximidad, los 100 compañeros largos que trabajaban con él y los cerca de 100 críos que atendían las magistrales clases que impartía… haciendo uso de un lenguaje de signos que mejor no reproducir por si algún inspector de educación rondase la sala.
Se levantaba cada día a las 7 de la mañana, sin fallar ni uno sólo de los días del largo año. Menos los lunes, martes, jueves, fines de semana, puentes, vacaciones y días de guardar. Trabajaba más que nadie, bueno, alguno había que trabajase más, pero no se le podía tener en cuenta.Este hombre dedicaba los días de trabajo a trabajar y, los días libres, para explayarse, los dedicaba a trabajar también. Todo en él era trabajo y dedicación constante, con una determinación sólo rota por las ganas de no hacer nada que tanto abundaban entre las 7 de la mañana y las 12 de la noche, tanto de los días laborables como de los festivos.
Una persona con la obsesión de hacerlo todo y de hacerlo bien. De no fallar, de no defraudar. Y cuando ni lo hacía todo, ni lo hacía bien, y fallaba y defraudaba, se desvivía por eliminar las pruebas. Qué menos.
Era un hombre sin más límites que su estupidez y su inconsciencia, que como todos sabemos ( y hasta alguno más que todos) no tienen límites. Era un hombre de propositos firmes aunque cambiantes, de objetivos fijos pero discutibles, de recta moral pero de distraída capacidad para hacerle caso.
Era, simplemente, el más mejor, el más mucho, el más más… era el hombre hipérbole. Y acompañándole en estos momentos de escritura, una comedida canción instrumental. A disfrutarla .
Cancion instrumental del hombre que tenia el record del mundo de llevarse mas tiempo hablando
Vale, uno ha estado un tanto desaparecido pero, aunque a ratos, vuelvo. Antes de escribir un montón de historias pendientes, me toca comportarme como una persona de bien y contestar al crossblog fight de Álex. Ahí vamos, valor y al toro.
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Sin darte la vuelta, sin abrir los ojos, me dijiste: “Sabes, desde que te irás te eché de menos. Hubiese sido bonito”. La verdad es que me perdí en esas palabras. Creo que lo que me confundió fue el tiempo.
No el que habíamos pasado, que fué una eternidad concentrada en una burbuja, sino que los dos lo malentendímos. Antes de conocernos sabíamos que no era el momento de estar con nadie, y mucho menos juntos, pero decidimos dejar ese pequeño detalle para más adelante (pensando, por supuesto, que de eso no habría).
Mientras hablábamos, sólo pensaba en que me había encantado estar contigo todos esos años que empezaron el día anterior. Cuando deshicimos tu cama, me lamenté de que toda esta rutina que no existía se fuese a acabar al día siguiente.
Cuando, después de pasar tanto calor, me dijiste que tenías frío y que te abrazase como antes lo hacía, lo hice. Siempre te había gustado que te abrazasen de lado, con la espalda cubierta y los hombros cogidos. Aún no sé cómo sabías como acostumbro a abrazar, ni yo cómo te gusta que te abracen. Tal vez lo hacía. Tal vez te lo hacían. No importa, al menos ese momento era para este abrazo y esta vez sí que era entre nosotros.
Durante ese minuto en el que le diste la espalda al mundo mirando por la ventana, estuve horas pensando en cómo podría decirte lo que tenías también en la cabeza; que nunca volveríamos a vernos, que la soledad compartida no es buena idea. No me salían las palabras y pensé “no importa, cuando la llame para ver como le ha ido el día se lo digo. Y si hay interferencias, se lo repito pasado mañana a mediodía. Y pienso mantenerme firme, y llamarla para explicarle lo que ya sabe, hasta que le quede claro.”
Tuve que decirlo. “Lo siento, yo no te echaré de menos. Ni siquiera te echaré.”
Y como cada día, sonó el despertador y me empecé a vestir.
Balada del despertador
La Fuga
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Venga Álex… te paso la cabra fileteada y a ver por dónde me sales ahora
Creo que no ha colado. Me parece que últimamente está la carretera llena de señales y me las salto todas interpretando lo que me sale de la marcha atrás… En fín, suerte que ha sido yendo en coche y tengo el morro a todo riesgo!