Vale, uno ha estado un tanto desaparecido pero, aunque a ratos, vuelvo. Antes de escribir un montón de historias pendientes, me toca comportarme como una persona de bien y contestar al crossblog fight de Álex. Ahí vamos, valor y al toro.
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Sin darte la vuelta, sin abrir los ojos, me dijiste: “Sabes, desde que te irás te eché de menos. Hubiese sido bonito”. La verdad es que me perdí en esas palabras. Creo que lo que me confundió fue el tiempo.
No el que habíamos pasado, que fué una eternidad concentrada en una burbuja, sino que los dos lo malentendímos. Antes de conocernos sabíamos que no era el momento de estar con nadie, y mucho menos juntos, pero decidimos dejar ese pequeño detalle para más adelante (pensando, por supuesto, que de eso no habría).
Mientras hablábamos, sólo pensaba en que me había encantado estar contigo todos esos años que empezaron el día anterior. Cuando deshicimos tu cama, me lamenté de que toda esta rutina que no existía se fuese a acabar al día siguiente.
Cuando, después de pasar tanto calor, me dijiste que tenías frío y que te abrazase como antes lo hacía, lo hice. Siempre te había gustado que te abrazasen de lado, con la espalda cubierta y los hombros cogidos. Aún no sé cómo sabías como acostumbro a abrazar, ni yo cómo te gusta que te abracen. Tal vez lo hacía. Tal vez te lo hacían. No importa, al menos ese momento era para este abrazo y esta vez sí que era entre nosotros.
Durante ese minuto en el que le diste la espalda al mundo mirando por la ventana, estuve horas pensando en cómo podría decirte lo que tenías también en la cabeza; que nunca volveríamos a vernos, que la soledad compartida no es buena idea. No me salían las palabras y pensé “no importa, cuando la llame para ver como le ha ido el día se lo digo. Y si hay interferencias, se lo repito pasado mañana a mediodía. Y pienso mantenerme firme, y llamarla para explicarle lo que ya sabe, hasta que le quede claro.”
Tuve que decirlo. “Lo siento, yo no te echaré de menos. Ni siquiera te echaré.”
Y como cada día, sonó el despertador y me empecé a vestir.
Balada del despertador
La Fuga
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Venga Álex… te paso la cabra fileteada y a ver por dónde me sales ahora
La mañana siguiente, el despertar, el comienzo de una bonita historia o el trailer de una sin terminar. Cuantas ilusiones o desilusiones concentradas en un solo momento. Es el mejor desenlace de todos.
Sin palabras, sobran. Un buen beso es el final perfecto…siempre te quedará Paris.
Te ha poseido el espiritu de Alex?
@Sexandalicante: pues si es sin palabras… te digo como a Estel en aquella ocasión: ” ”
@Estel: Ya te digo. Como Álex no pegue rápidamente un volantazo al crossblog fighting voy a acabar cortándome las venas y rellenándolas de lágrimas, tristeza, compungimiento y soledad… vale, y a veces de mala leche.
Nos vemos!!!
Que bonito…
Conozco muy bien esa sensación de añorar todo aquello que sabes que nunca será….
Las venas, mejor dejatelas largas… almenos hasta el japo! jajajaj
un besote!
@Ester: Acias, acias. Vale, no me corto las venas hasta que cumpla más o menos los 120 años…. digooooo… hasta el japo

Nos vemos!