No me gusta cambiar planes, principalmente por que casi nunca los tengo, así que cuando los hago y no los cumplo, tengo una sensación de tiempo perdido que no me merezco. Pero, como se suele decir, a veces circunstancias obligan, y toca hacer lo que no gusta. En este caso, deberíais estar leyendo un post sobre sexo. Prometo realizarlos (tanto el sexo como el post) en otra ocasión, pero no ahora. Señores y señoras, hoy toca hablar de sangre.
Recuerdo que de pequeño muchas veces jugábamos a estrangulamientos. Lo sé, lo sé… lo divertido que es jugar a médicos y enfermeras y nosotros haciendo el tonto, pero de donde no hay, no se puede sacar. Sigamos. Antes de llegar al cuello, el juego era presionar partes del cuerpo para impedir que la sangre fluyese y conseguir esa sensación. Primero hormigueo, después se dormía el dedo, o la mano, o hasta el brazo. Cuando el miembro (ese no) estaba completamente dormido, se liberaba de la presión y la sangre volvía a correr por donde habitualmente. Depende del lugar donde se presionaba, el efecto de la sangre al correr de nuevo era doloroso, bastante doloroso, seguido de calor y, finalmente, la normalidad.
Durante este último par de años, he estado totalmente estrangulado. Me culpa y a mi propia elección, de nadie más, pero estrangulado completamente. Y es que, como le dije el otro día a Sunny, mi abuelo que tanto me conocía ya me dijo de chico “Mijico, deja de practicar que a más tonto no vas a llegar” .
Mientras se ha mantenido la presión, todo parecía normal, anodino, adormecido. Llegado el punto en que la sangre no me llegaba al cerebro y ni el pensamiento era claro, no tuve más remedio que aceptar las cosas y empezar a desatarme. Y, joder, odio los altibajos, pero cuando te empiezas desatar, TODO son altibajos. Porque en cuanto te sueltas el primer nudo, duele, y cuando la sensación de calor te invade esa zona, liberas otro parte de su nudo, y se te junta el calor de la primera con el dolor de la segunda. Y así sucesivamente.
Llevo varios meses desatando nudos, meses de normalidades y de descalabros, pero sabiendo que todo lo malo se acaba, y que si las circunstancias me plantean un “a que no hay cojones” tengo fuerzas y ganas para dejar a las circunstancias con un “vale, hay cojones” en la boca. Creo que esta semana me he deshecho de mi último estrangulamiento… así que estoy muy, pero que muy jodido. Supongo que el primer y el último nudo son los que más duelen, y si este duele tanto… eso son muy buenas noticias.
Señores, señoras/itas… Después de una quincena modelo miembro viril Nacho Vidal (larga y dura, demasiado), creo que mis dos años de asfixia han llegando a su fín. Cuando toda la sangre acumulada por este último nudo recupere su curso, podré decir en voz alta (y no como ahora, que lo digo bajito y por si acaso) HE VUELTO.
Atentamente,
Jorge.
Pues… bienvenido.
Con tanto nudo y tanta sangre me has puesto los pelo de punta.
@Kaffeine: Gracias por la solidaridad apañero!… y creo que debería crear un blog alternativo dedicado al BDSM para no poneros los pelos tan de punta…
Mmmmm…. Yo de eso de BDSM se un rato. Hasta hice un trabajo -¿recuerdas? Y creo que también me doctoré en ello. Esta semana yo también ando sin aliento…. Demasiados planes, demasiadas ideas, y el peso de todo encima de los hombros. Ni siquiera con fuerzar para pegar un grito, o estrangular a alguien en un tatami (dos semanas sin judo ya…)
Por cierto, y ya que hablamos del tema: ¿Para cuando el no hay cojones de ir a…. (sitio de tu elección)? ¿O tendrá que ser después de Paris?
Impresionante metáfora la que has utilizado Tjqec. Los nudos más difíciles de deshacer son sin duda el primero y el último, los más dolorosos también. Pero cuando vuelva a circular la sangre tranquilamente, sin desvíos ni alteraciones, podrás gritar que has vuelto, más fuerte que nunca.
Un beso guapo!!
@Alex: Tantas cosas por hacer, y tan poco tiempo!!! primero el café, my friend, luego el resto…
. Y tio, te estoy imaginando de cuero y látigo! demasiado para mi imaginación, juas!
@Sunny: Eso espero chica, eso espero… de momento, escuece. Supongo que como el alcohol en las heridas, pero eso es bueno.
Aver si para cuando grite se me oye a 600 km!!! ya me lo dirás.
Un abrazo